Nutrición

Qué comer antes y después de entrenar

La ventana anabólica de media hora es un mito. Lo que comés en el día pesa más.

Clase al aire libre en una terraza

La imagen del batido tomado a los apurones en el vestuario quedó grabada a fuerza de publicidad. La idea detrás era que había una ventana de treinta minutos después de entrenar en la que el músculo absorbía todo, y fuera de ella no pasaba nada.

Eso se estudió bastante y no se sostiene. La ventana existe, pero dura horas, no minutos.

Antes

Lo ideal es comer entre una y tres horas antes: hidratos y algo de proteína. Arroz con pollo, avena con yogur, una tostada con huevo. Nada exótico.

Si entrenás temprano y no llegás a comer, no pasa nada. Una sesión en ayunas no te va a arruinar el progreso mientras el resto del día esté cubierto.

Después

Comé cuando puedas dentro de las dos o tres horas siguientes. Proteína sí o sí; hidratos si venís de una sesión larga o intensa.

El batido no es obligatorio. Es cómodo, transportable y resuelve una comida cuando no tenés tiempo. Esa es toda su ventaja, y no es poca.

Lo que sí mueve la aguja

La proteína total del día, repartida en tres o cuatro comidas. Comer lo suficiente para el objetivo que tengas. Tomar agua.

Es aburrido comparado con el suplemento de moda, pero es lo que funciona.