Hay una división tonta entre quienes levantan pesas y quienes hacen yoga, como si fueran tribus enfrentadas. En la práctica, cada una tiene exactamente lo que a la otra le falta.
Quien entrena fuerza acumula rigidez: cadera cerrada, dorsal tenso, tobillo sin movilidad. Todo eso le pone un techo a la técnica antes que la fuerza.
Qué mejora concretamente
La movilidad de tobillo y cadera, que es lo que te deja bajar en sentadilla sin que la espalda se redondee. La movilidad de hombro, que es lo que te deja hacer un press por encima de la cabeza sin arquear la lumbar.
Y la respiración, que suena esotérico hasta que entendés que la presión intraabdominal —lo que sostiene tu columna bajo carga— es una cuestión de cómo respirás.
Cuándo meterla en la semana
Un día que no entrenes pesas, o después de la sesión. Nunca antes: una clase larga de yoga te deja el músculo en un estado que no es el mejor para levantar cargas altas.
Una vez por semana ya se nota. Dos es mejor.
Si nunca hiciste
Avisale al profe que venís de entrenar fuerza. Va a saber qué mirarte: probablemente cadera y hombro, y probablemente te vas a sorprender de lo poco que llegás.



